Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
A pájaro muerto, jaula abierta.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
Desengaños y sinsabores matan a los mejores.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Pan, vino y carne, crían buena sangre.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
El que con niños se acuesta, cagado se levanta.
Donde hay burro muerto, no faltan cuervos.
Honra sin provecho la digo pecho.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
Deja que el buey mee que descansa.
Pescar en río revuelto.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
A la mujer y a la mula, vara dura.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Madre pía, daña cría.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
El que se fue a León perdio su sillón.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Cuando el viejo no puede beber, la fosa le pueden hacer.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Más sabe una suegra que las culebras.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
Pa' las yeguas del jaral los caballos de allá mismo.
El amor y el vino sacan al hombre de tino.
A cena de vino, desayuno de agua.
De la noche a la mañana pierde la ovejas su lana.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
Cada gusto cuesta un susto.
Buenos son barbos cuando no hay truchas a mano.
Después del gusto, que venga el susto.
No donde naces, sino donde paces.
Joven ventanera, mala mujer casadera.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
Más se queja quien caga en la manta que quien la lava.
La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.