Comer a dos carrillos, como monja boba.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Donde lo hay, se gasta.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Cuando los de Anaya perdieron la mula, para unos desgracia para otros fortuna.
Fragilidad tu nombre es mujer.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
Mucho preito hace mendigo.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
Hambre y sed, la mejor salsa para comer.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Hija, no comas lamprea, que tienes la boca fea.
Las desgracias no vienen solas.
A quien has de acallar, has de halagar.
Chiquito, hasta el asno es bonito.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
A chico santo, gran vigilia.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
No es lo mismo ser cabo, que se acabo (Frase de los "abuelos" al finalizar la mili).
Cuando al soldado le hablan de usted, o lo han jodido o lo quieren joder.
Negocios de puercos, puerco negocio.
De día no veo y de noche me espulgo.
Comer uva y cagar racimo.
El que come tierra, carga su terrón.
El que se brinda se sobra.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
Grano a grano, se llena el granero.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Cría cuervos y tendrás muchos, y encima te llamarán tonto porque una gallina gasta igual y pone huevos.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
El vino con el amigo.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
La lengua es el azote del culo.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
Algún día, ahorcan blancos.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Envidia me tengan y no me compadezcan.