Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Da buena cava a tu viña, y tendrás buena vendimia.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Para San Matías se igualan las noches con los días.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
No arrojes margaritas a los puercos.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
Más mal hay en la aldehuela del que suena.
A la col, tocino; y al tocino, vino.
Comida que mucho hierve, sabor pierde.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
El muerto es del mar cuando la tierra lejos está.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Donde se pace, que no donde se nace.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Lo malo nunca es barato.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
La oración de los rectos en su gozo.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
Marzo marzuelo, un día malo y otro bueno.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
La mala vida acaba en mala muerte.
Bachiller en artes, burro en todas partes.
Para mi cualquier petate es colchon.
Hechos son amores y no buenas razones.
Boi que remoe, nada lle doe Buey que rumia, nada le duele.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
De grandes cenas, están las tumbas llenas.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
No hay mejor salsa que el hambre.
Cuando se enciende el pajar viejo, más arde que el nuevo.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
Más vale morir de risa que de ictericia.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
La mujer es gente en la letrina.
El vino es un traidor: primero es amigo y después, enemigo.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
El que muda de amo, muda de hado.