Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Cuando uno está de malas, hasta los perros le ladran.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
No hay como la mama de uno, que da dos platos por uno.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
A la que te criaste, te quedaste.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
En la casa que no hay de comer, todos lloran y saben porqué.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Entra, bebe, paga y vete.
Al engaño, con engaño.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
A cada paje, su ropaje.
Mi secreto, en mi pecho.
La zorra vieja vuélvese bermeja.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
Doce gallinas y un gallo comen tanto como un caballo.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
Gente parada, malos pensamientos.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Feria de loco es el mundo todo.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
A raposa durmiente, no le amanece la gallina en el vientre.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
Culo veo, culo quiero.
Del monte sale, con que se arde.
De aquella me deje Dios comer, que en Mayo deja los pollos y comienza a poner.
No hay mejor beleño que el buen sueño.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
El vino no tiene vergüenza.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.