Lo que comienza siendo una pequeña diferencia termina en una desigualdad descomunal.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Variante: Váyase lo perdido por lo ganado.
Una cabra no puede llevar la cola de otra cabra.
En San Antonio todo puerco es bueno.
Acá como allá, y allá como acá.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
El Rey es poco para su porquero.
No hay situaciones desesperadas, solo hay hombres que la desesperación de las situaciones.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
A burro muerto, la cebada al rabo.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Mira hacia el sol, pero no des la espalda a la tormenta.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
El tiempo vuela, que se las pela.
Más vale sardina en plato, que una sirena en retrato.
Harina mala, mal pan amasa.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
No vayas a buscar al médico cuando el paciente ya esté muerto.
Ni amor reanudado ni chocolate recalentado.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
Araña de día, carta o alegría.
A galgo viejo, dadle liebre, no conejo.
Aguas de Abril, vengan mil.
Me traen por la calle de la amargura.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Fina costurera, hace camisas con chorrea.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
No paramos de divertirnos porque estemos viejos. Estamos viejos porque paramos de divertirnos.