No debe de cambiarse de caballo al pasar el río.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Lo que comienza siendo una pequeña diferencia termina en una desigualdad descomunal.
Donde hubo pan migajas quedan.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
El Rey es poco para su porquero.
Variante: Váyase lo perdido por lo ganado.
Una cabra no puede llevar la cola de otra cabra.
Acá como allá, y allá como acá.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
En San Antonio todo puerco es bueno.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
A donde vas bien. A donde más se tiene.
No hay situaciones desesperadas, solo hay hombres que la desesperación de las situaciones.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
A burro muerto, la cebada al rabo.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Mira hacia el sol, pero no des la espalda a la tormenta.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
El tiempo vuela, que se las pela.
Más vale sardina en plato, que una sirena en retrato.
Ni amor reanudado ni chocolate recalentado.
Harina mala, mal pan amasa.
Aguas de Abril, vengan mil.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
Me traen por la calle de la amargura.
No vayas a buscar al médico cuando el paciente ya esté muerto.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
Araña de día, carta o alegría.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Fina costurera, hace camisas con chorrea.
A galgo viejo, dadle liebre, no conejo.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
No paramos de divertirnos porque estemos viejos. Estamos viejos porque paramos de divertirnos.
A hurón cansado, madriguera nueva.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.