Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
Si los filtros sirviesen para capturar a los hombres, todas las mujeres tendrían un amante
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
A buen bocado, buen grito.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Incluso si el cielo se derrumba, habrá un agujero.
No hay alegría sin aflicción.
Limando se consigue de una piedra una aguja
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
A fin de año, remienda tu paño.
Quien carece de talento, echa siempre el mismo cuento.
Perro flaco soñando con longaniza.
Donde no hay pan, se va hasta el can.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Variante: El ruin cuando más le ruegan, más se extiende.
Moza, sabe estotro: que de la perdiz el pecho y del conejo el lomo.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
Rey nuevo, ley nueva.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Los dioses ayudan al que trabaja
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
A burra nueva, cincha amarilla.
Donde entra la cabeza, entra la cola
Es triste no tener amigos, triste que los hijos pasen penurias, triste no poseer más que un sombrero; pero más triste es no tener nada bueno ni malo.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.