Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Hablar por referencias es casi mentir.
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
La fantasía es la primavera del alma
Cuando llueve y hace sol, canta el gallo del Señor.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Llegado el carro al pie de la montaña , se encontrará infaliblemente el camino.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
Febrerillo loco, un día peor que otro.
Hija que casas, casa que abrasa.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
Cuando de casa estamos lejanos, más la recordamos.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
No siempre huye el que vuelve la espalda
La lima, lima a la lima.
Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Donde hay orden, hay bendición.
El buey solo bien se lame.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
Callar y callemos que todos de barro semos.
La lluvia no se queda en el cielo.
Palabras de santo, uñas de gato.
Nunca llovió que no se despejara.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.