Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Al freír será el reír.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Pan y vino y carne, a secas.
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
Solo se puede sacar de una bolsa lo que ya está en ella.
Pasado mañana, mañana será ayer.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Años de higos, años de amigos.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Si vas a morir, muere llenito.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
No juzgues el barco desde tierra
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
Amigo viejo y casa nueva
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Le dijo la sartén al cazo.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
A los cuarenta de edad, fácil viene la enfermedad.
Detrás de la mala suerte viene la buena.
La lengua queda y los ojos listos.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Son cucarachas del mismo concolo.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
Cuando mulo no moria, gallinazo comia.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
A quien presta nada le resta.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Sal no se cuenta con que es salado.
Criada chafardera, nunca termina su tarea.
Haz tres veces una cosa que está mal hacer y ya te parecerá buena.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
No saber de la misa la media.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro