El cantar, alegra el trabajar.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
No me dijeron perro, pero me tiraron el hueso.
Cuando el búho canta, o llueve o escampa.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Un vecino cercano es mejor que un pariente lejano.
El pasaro que canta en el tiempo incorrecto es muerto.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
Variante: A buen hambre, no hay mal pan.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
El que del campo viene, cenar quiere.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
De buena casa, buena brasa.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
De mala sangre, malas morcillas.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
No es la vaca que grita más fuerte la que da más leche.
El sexo nos hace perder la cabeza
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
El zorro cree que todo el mundo come pollo como él.
Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.