Adonde no hay remedio, haya paciencia.
No hay dos sin tres.
El pollo de enero, debajo de las alas trae el dinero.
Hacerle a uno la pascua.
Entre amigos no hay cumplidos.
A gran seca, gran mojada.
Casa y potro, que lo haga otro.
Año de brevas, nunca lo veas.
A mucho vino, poco tino.
Burlas suaves traen burlas graves.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
En gran río, gran pez, más ahógase alguna vez.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Donde hay hambre no hay pan duro.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
No por mucho madrugar amanece más temprano.
Hacer la del humo.
Luna que sale colorada, próxima ventada.
Nunca con menores, entables amores.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
El que bien vive, harto letrado es.
Es siempre provechoso abrir cualquier libro.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
Bodas en Mayo, males las llamo.
El que se queja, sus males aleja.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Machacando, machacando, el herrero va afinando.
Atrás viene quien las endereza.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
La amistad y el amor, dos bellas mentiras son.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Niebla de Marzo, helada de Mayo.
El que las sabe, las tañe.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Cuando la zorra anda a caza de grillos, no hay para ella ni para sus hijos.