Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
Zangamanga mal fraguada, solo a los bobos engaña.
Que cada perrillo se lama su cipotillo. (Variante: que cada perrico se lama su cipojito (Cartagena)
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Lo que es igual, no es trampa.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
Los azotes duelen según el tamaño del culo.
Variante: A cada pajarillo le gusta su nidillo.
Esta vida es un fandango, y el que no la baila es chango.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
El que buen Norte tiene, seguro va y seguro viene.
Genio y figura hasta la sepultura.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
Alegrías secretas, candela muerta.
Amor breve, suspiros largos
Mientras cuentas las estrellas te rodea la oscuridad más profunda
Viejo con moza, mal retoza.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Canta el grillo, canta la rana, lo que no se haga hoy, se hará mañana.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
No son todos ruiseñores los que cantan entre las flores.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Idos y muertos, olvidados presto.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
Cuentas viejas líos y quejas.
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
El hombre propone y Dios dispone.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Todavía aguas corren profundamente.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
El que no corre, vuela.
Olla con jamón y gallina, a los muertos resucita.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.