Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
Todos los ríos van al mar, pero el mar no se desborda.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Hablar a calzón "quitao".
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
No necesito tecomates para nadar.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
El tono afectuoso cautiva el oido.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
El pan ya comido enseguida se olvida.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Hazte la fama y échate a la cama.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
De buen chaparrón, buen remojón.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
Mochuelo a principio de cazadero, mal agüero.
Es demasiado necio para ser loco.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Digo y redigo que la breva no es higo.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Si no lloras, Sino sufres, si no te desgarras... no es amor o ¿tienes otra opción?
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
No hay que pensar que porque los sapos brincan son de hule.
Voz del pueblo, voz del cielo.
El amor es de las jóvenes y el chismorreo de las viejas
Tu hablar te hace presente.