Al erizo, Dios le hizo.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Fue sin querer...queriendo.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
Del lobo un pelo.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
De luengas vías, luengas mentiras.
Si el/ella puede hacerlo, significa que yo puedo hacerlo mejor!
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
El otoño verdadero, por San Miguel el primer aguacero.
De saltamontes a chicharra poco marra.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Qué pacaya te echaste encima!
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Cada fracaso nos hace más listos.
A buen hambre, no hay pan duro.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
Ser un mordedor de pilares
Al niño que llora le dan pecho.
Donde hay gallo, no canta gallina.
Dios habla una lengua extranjera.
A nadie le amarga un dulce.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Más perdido que perro en misa.
A gran chatera, gran pechera.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Los pensamientos no pagan peaje
Dejar al gato con el pescado.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
El hábito es una camisa de hierro.
Entre bueyes no hay cornadas.