Llena o vacía, menos la quiero tuya que mía.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
En cualquier batalla pierden vencedores y vencidos.
No todo el que llora, de pena llora.
Si el jade no es pulido (labrado), resulta inútil.
Unos nacieron para moler y otros para ser molidos.
Al roble no le dobles.
A gran pecado, gran misericordia.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
Como la espada, así la vaina.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
De mala ropa no sale un buen traje.
Para gozar de la vida, no hay que pedirle todo: Solo hay que pedir vida para gozar todo.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
A gran culpa, suave comprensión.
Verano fresco, invierno lluvioso, estío peligroso.
No hace plata quien más suda, si la suerte no le ayuda.
La condición hace al ladrón.
En casa llena presto se guisa la cena.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Quien lo hereda no lo hurta.
La mala fe, no pare hembra.
Quien con el perro se acuesta, con las pulgas se levanta.
Los hijos son la riqueza del pobre.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
Zapato de ramplón de larga duración Zapato de tres, del primero que llegue es.
No compres casa sin esquina, ni mujer que no sepa cocina.
Vísteme despacio que estoy de afán.
En enero, el buey y el varon, hacen riñón.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
El mundo critica, pero no mantiene.
El estreñido muere de cursos.
En casa llena no hay mujer mala.
El rico come "sudao", y el pobre sudando.
Los que miden el oro por celemines, suelen ser los más ruines.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua toma.
El hombre muere, pero su obra vive y permanece.
Mula vieja y mal comida, no se aguanta la subida.
Bienes y males, a la cara salen.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
En enero, plante ajero; a finales, que no a primeros.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
No tocar pito.