Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
Jugar la última carta.
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
Pedo con sueño no tiene dueño.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
El vino, comido mejor que bebido.
Alta cama y poca ropa, es señal de gente loca.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
El que no tranza no avanza.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Arreboles al oriente, agua amaneciente.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
Es mejor que una piedra en el ojo y una mordida de puerco en la cara.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Nadie da duros a cuatro pesetas.
El hombre reina y la mujer gobierna.
Con quien no tiene más Dios que su plato, poco trato.
Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
La que al andar las ancas menea, bien se del pie que cojea.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Mal hace quien nada hace.
Más grandes las gentes, que sus dirigentes.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
Quien hace por común, hace por ningún.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
A la prima, se le arrima.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
Al que te quiera mal, cómele el pan, y al que te quiera bien, también.
Cinco no son montón, pero siete ya lo son.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
De ninguno seas muy compañero.
Por puerta abierta ladrones entran.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
No se puede estar en la procesión y repicando.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
La vaca grande, y el caballo que ande.
Cada día verás quien peque y pague.