Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
Criada chafardera, nunca termina su tarea.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Disfruta hoy, es más tarde de lo que crees.
No saber de la misa la media.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Cochino matado, invierno solucionado.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
La viña y el potro, criélos otro.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Con caracoles, higos y brevas, agua no bebas.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Matar pulgas a balazos.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
Blanco y mojado, sopas de leche.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
Abril llovedero, llena el granero.
Músico pagado no toca bien.
Hablar a tontas y a locas.
Buena fama, hurto encubre.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Callemos, que el sordo escucha.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
Como el maestro "ciruela" que no sabe leer y pone escuela.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.