Cochino fiado, gruñe todo el año.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Quien teme la muerte no goza la vida.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Son como uña y mugre.
A la vejez, cuernos de pez.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Chico de plaza, chico de mala raza.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
De la nieve no sale más que agua
De donde menos se piensa, salta la liebre.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
El mirón, ¡chitón!.
Donde hay querer, todo se hace bien.
El que llora su mal, no lo remedia
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
?Sin tigres en el monte, el mono es rey.
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Pan y vino andan camino.
La mejor leña está donde no entra el carro.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Castañas en cocción, en otoño o en invierno, buena alimentación.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Quien siembra llorando, siega cantando.
Tiene más carne un huevo frito.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
Las prendas de ropa son alas.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Una alegría esparce cien pesares.