Alábate pato que mañana te mato.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
El que escucha su mal oye.
Cuando se encapota el sol en jueves, antes del domingo llueve.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
Es más seguro ser temido que ser amado
Hay tres cosas que el ser humano necesita en su vida: alguien a quien amar, algo que hacer y una esperanza para el futuro.
De buenas en el juego, de malas en El amor.
El que mucho duerme poco aprende.
A cabrón, cabrón y medio.
La mercancía bien comprada está medio vendida.
Mejor sufrir una crisis de dinero, que de tisis.
Tanto la lima mordió, que sin dientes se quedó.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
Lisonjas en boca de embajador tienen mal sabor.
A ningún tonto le amarga un dulce.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
La fortuna es madrina de los necios.
A cada rey su trono.
Razones sacan razones.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
En el paisaje de primavera, no hay mejor ni peor. Las ramas que florecen crecen naturalmente, algunas mucho, algunas poco.
No hagas cosas buenas que parezcan malas, ni malas que parezcas buenas.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
La belleza siempre tiene razón
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Escatimar y dar a putas.
¿No querías caldo?, pues toma tres tazas.
Amor de dos, amor de Dios.
Ruego y derecho hacen el hecho.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Al que obra bien, bien le va.
Cada grumo tiene su humo.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
Donde hay confianza, da asco.
Quien para ir a rezar duda entre dos mezquitas, terminará por quedar sin rezar.
Antes de casarse, solterona; después de casada, señora.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
Al ausente, por muerto le da la gente.
Dar carne al lobo.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
El mal cobrador hace mal pagador.
El día que no escobé, vino quien no pensé.