La muerte todas las medidas vierte.
Asno de dos, válgale Dios.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
Mejor ser criado en buena casa que amo en mala.
Niebla en menguante, mal tiempo en adelante.
Ruidosa corriente, no ahoga la gente.
Más vale algo que nada.
De lo que no veas, la mitad sólo creas.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
El que no cae no se levanta.
El que habla de millones, seguro que no tiene para calzones.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
La del sastre de Campillo, que cosía de balde y ponía el hilo.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
Solano, ni en invierno ni en verano.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero tampoco sabes lo que te has estado perdiendo hasta que lo encuentras.
La pisada del amo, el mejor abono.
Morir rico tras vivir pobre, llámale bestia y no hombre.
Pan de boda, duro a las pocas horas.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
variante: Café hervido, café jodido.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
Solo sé que no sé nada, pero sé más que aquellos que dicen saberlo todo.
La mujer y la guitarra, antes de usarla, templarla.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
El agraviado, nunca desmemoriado.
No compra barato quien no ruega rato.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
Las mujeres son como las gaseosas, unas caseras y otras revoltosas.
A quien nada quiere, todo le sobra.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Burro adornado, busca mercado.
Lo que siembres, recogerás.
Entre mamar y mamar dos horas han de pasar.
Boca ancha, corazón estrecho.
Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
La cera se destruye y la procesión no camina.
Mejor sufrir una crisis de dinero, que de tisis.
Es más terco que una mula.
La mercancía bien comprada está medio vendida.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida