Si las orejas sacude la burra, agua segura.
Santa Catalina nos libre de muerte repentina.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Muerte y venta deshace renta.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.
El que fía, salió a cobrar.
Dos tetas tienen más fuerza que una yunta de bueyes.
Amor por cartas son promesas falsas.
Domingo sucio, semana puerca.
Al agradecido, más de lo pedido.
En el país de las palmeras se alimenta el asno de dátiles.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
Quien más bebe, más sed tiene.
De broma en broma, la verdad se asoma.
Los carpinteros dan forma a la madera; los flecheros dan forma a las flechas; los sabios se dan forma a sí mismos.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Al sudado, el agua fría a un lado.
No escupas contra el viento.
Mallorquina, puta fina
En la escuela, la cárcel, o la guerra se conocen los amigos.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
Mientras hay alma, hay esperanza.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
Cabra que tirar al monte no sabe, si entra no sale.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
Parece que le ha hecho la boca un fraile.
Aurora rubia, o viento o lluvia.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
Al potro y al niño, con cariño.
Ni mangas porque es chaleco.
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas, al otro día domingo.
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
Zapato de tres, del primero que llega, es.
Con un huerto y un malvar, hay medicinas para un lugar.
Niño mimado, niño mal educado.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
Aún está la pelota en el tejado.
Más vale libertad con pobreza, que prisión con riquezas.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
A las veces la cabra bala por el cuchillo que la mata.
A la mujer brava, la soga larga.