Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
¿Qué tal que las vacas volaran?.
A quien vela, todo se le revela.
El amor es como la luna, cuando no crece es que mengua.
No todos los que van a la iglesia son santos
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
Un libro es como un jardín en el bolsillo.
El amor que se alimenta de regalos siempre tiene hambre.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
Si falta la comida, torcida va la vida.
Si quieres sacar miel, sácala por San Miguel.
Para morirse, siempre hay tiempo.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
El beso es al amor lo que el rayo al trueno.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
Es en lo más estrecho del desfiladero donde comienza el valle.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
El cornudo es el último que lo sabe.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
Fuese mi madre, puta sea quien más hilare.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
Favores harás, y te arrepentirás.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Neblina, del agua es madrina.
Mas dichoso es mendigo sano, que rey enfermo.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Na noite de san Xoán, non queda na casa nin o can. En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Cuando hago la escobada, nadie entra en mi morada.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
El follo del santo, no hiede tanto.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
Músico pagado no hace buen son.
Un canasta usada ya no es bonita.
En cama extraña, no se junta las pestañas.
Dos hijas y una madre, tres demonios para un padre.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Una mujer no es lo que vale, es lo que cuesta.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
Bien en la sierra, o a cien leguas de ella.