Helada de enero, nieve de Febrero, aires de Marzo y lluvia de Mayo dan hermoso año.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Cual seso tuve, tal cabeza traigo.
Dios aflige a los que bien quiere.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
El borracho vendería los pantalones por beber.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
Los perros viejos no ladran inútilmente.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
Todo el mundo nace poeta.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Acomoda el apetito a la comida y haz el traje según la talla.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
A mamar, todos nacen sabiendo.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
Mayo come trigo y Agosto bebe vino.
El que en mentira es cogido, cuando dice la verdad no es creído.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
No pongas nunca la zorra a guardar gallinas.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
Del tronco caído todos hacen leña.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
No con quien naces, sino con quien paces.
La mejor suegra, la muerta.
Badajo alto, campana rota.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
De una mentira ciento se derivan.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
Unos llevan la fama y otros cardan la lana.
Pan, vino y mujer, si han de ser buenos, de Toledo han de ser.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Cual el año, tal el jarro.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
Cada cual es hijo de sus obras.
Queriendo hacerlo mejor, a veces estropeamos lo que está bien hecho.