La necesidad agudiza el ingenio.
Cuando el Diablo envejeció, a santero se metió.
Vale más rodear que mal andar.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Peores nalgas tiene mi suegra.
La belleza lleva su dote en el bolsillo
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
Pa' todo hay fetiche.
El tiempo es el mejor consejero
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Llegar al humo de las velas.
Quién no gusta del vino, tiene otros peores vicios.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
Me picaron las abejas pero me comí el panal.
Encima de la leche, nada eches.
El que tiene capa, escapa.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
Quien ayer peleaba sus doblones hoy se ve en la calle y sin calzones.
Es fácil nadar cuando os aguantan la barbilla.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
Amigos, oro y vino viejo son buenos para todo
Descansa el corazón, contando su pasión.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
Cada día trae su propio afán.
Pronto y bien no hay quien.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
No hay cosa más rica, que rascar donde pica.
Dinero no falte, y trampa adelante.
Lo de balde es caro.
Hombre avisado, medio salvado
Principio quieren las cosas.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Si hay belleza en la persona, habrá armonía en la casa.
De casa alacrán, sal fuera y que pique donde quiera.
A dádivas, no hay acero que resista.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
Un centímetro delante nuestro es completa oscuridad.
Las leyes implanta, quien más las quebranta.
Bien parece cuanto en la olla cuece.
Puso pies en polvorosa.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
Español rojo y alemán moreno, ninguno es bueno.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Detrás de la tormenta brilla el sol.