La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
Vamos a ver dijo el ciego.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Este es carne de cañón.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
Madre que no cría, no es madre, sino tía.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
Al son que le toquen bailan.
Al músico viejo le queda el compás.
La ansiada numisma, no se hace ella misma.
El que se casa, quiere casa.
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Eres más puta que las gallinas.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
Para presumir hay que sufrir.
Burla con daño, no cumple el año.
Hacer callar es saber mandar.
Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.
Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
¡Qué sabrá un gorrino cuando es fiesta!.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Para el avaro, todo es caro.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
Quien tiene buen huerto, cría buen puerco.
Despistado como perro en cancha de bochas.
En tu casa, hasta el culo descansa.
Hace más el que quiere que el que puede.
No hay nada peor que un maricon resentido.
Casa nueva, no habites en ella.
El que aconseja, no paga.
Mucho ojo, que la vista erro.
Cuando se es rico, siempre se baila bien.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
El pie en el lecho y la mano el pecho.
En Abril aguas mil, al entrar pero no al salir.
Poco freno basta, para la mujer casta.
Buenas y malas artes hay en todas partes.
Helada de enero, nieve de Febrero, aires de Marzo y lluvia de Mayo dan hermoso año.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
Hijo solo, hijo bobo.
Variante: El perro del hortelano, ni come, ni deja comer a su amo.
La felicidad nos busca como nosotros la buscamos a ella