Matanga dijo la changa.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
El mochuelo le dijo al gorrión, que tenía un cabezón.
Madre muerta, casa deshecha.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
A quien mal canta, bien le suena.
Cuando el sartén chilla, algo hay en la villa.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Aprende llorando y reirás ganando.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
A mal de muchos, remedio de pocos.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
El que nada debe nada teme.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Moza franca, bien juega el anca.
Hijo de gato caza ratón.
Palabras y plumas el viento las tumba.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
En San Antón dijo el gallo a la gallina pon.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
Ley puesta, trampa hecha.
La risa va por barrios.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
La pereza es la madre de todos los vicios.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
En lo ajeno, reina la desgracia.
El que canta, sus males espanta.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Dan darán, dicen las campanas.
A burra vieja, albarda nueva.
El que no habla, no yerre.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Calumnia, que algo queda.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
Más vale maña que fuerza.
Ir por lana y volver trasquilado.
La cara del santo hace el milagro.