Colgar los guayos.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
El arenque cuelga de sus propias agallas
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
En otoño la mano al moño.
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Pan para hoy, hambre para mañana.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
En abril, va la vieja a veril.
Precaverse contra un posible percance.
Quitar la leña debajo de la caldera.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Es más entrador que una pulga.
Más aburrido que mico recién cogido.
El niño regalado, siempre esta enojado.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Chico pueblo, grande infierno.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
El que se casa, por todo pasa.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
La barca pasa, pero el río queda.
Cada loco con su tema.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Estoy hasta las manos.
En otoño y en invierno, tiemble el enfermo.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Hombre refranero, medido y certero.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
La nieve presagia una buena cosecha.
Amar sin padecer, no puede ser.
Escoba nueva, barre bien.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.