Más vale feo y bueno que guapo y perverso.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Un día de obra, un mes de escoba.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
En Noviembre el frío vuelve.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Domingo, domingo, día de pingo.
Con la que entiende de atole y metate, con ésa cásate.
Agua fría y pan caliente, mata a la gente.
Todos los hongos son comestibles, algunos solo una vez.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.
Ni cenamos ni se muere padre.
No juzgues al hombre en el vino si no has bebido
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
No agarres la cola del leopardo, pero si la tienes, no la sueltes.
Niños y viejos, todos son parejos.
El primer deber del amor es escuchar.
Si nuestro corazón es una rosa, vuestra boca dirá palabras perfumadas.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Almorzar, pan y cebolla; al comer, cebolla y pan, y a la noche, si no hay olla, más vale pan con cebolla.
El que tonto nace, tonto muere.
Mal apaña quien no engaña.
Juntos en las duras y en las maduras.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Donde no hay, por demás es el buscar.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
El que tiene la plata pone la música.
La presa que robó el gato, no vuelve jamás al plato.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
Mal reposa la vida dudosa.
El hombre que permanece en pie hace también el trabajo del hombre sentado
No te guíes por mi apariencia, soy más ingenuo de lo que parezco.
Las mujeres y el melón, cuando los catas, sabes lo que son.
El más excelso conquistador es el que vence al enemigo sin descargar ningún golpe.
La verguenza es último que se piedre.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
Aquel que ha hecho una puerta y un cerrojo, también ha hecho una llave.
El hombre de carácter atraviesa mil ríos sin mojarse los zapatos
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.