Muerte deseada, vida prolongada.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Antes doblar que quebrar.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
De Navidad a San Juan, año cabal.
El que nace postrero, llora primero.
Harto da quien da lo que tiene.
Cabrito, ganso y lechón, de la mano al asador.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
El que se afloja se aflige.
Saltar de la sartén para caer en las brasas.
Nadie diga: de esta agua no bebere.
El que manda, no va.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
Quien por su seso se guía, hará cualquier tontería.
Es más feo que carro visto por debajo.
Si a la golondrina en Marzo no la ves, mal año de espiga es.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Agua de primavera, si no es torrencial, llena la panera.
Año malo para el molinero, bueno para el burro.
Hay amores que matan.
Mal se aviene el Don con el Turulaque.
El tronco de enero, no le pongas en el humero.
Tiempo que se va, no vuelve más.
Caballo chiquillo, siempre potrillo, caballo grande aunque no ande.
Con el engañador, se tú mentidor.
Carne y pescado en una comida, acortan la vida.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
Pan de ayer, vino de antaño y carne manida dan al hombre la vida.
El amor existe tanto bajo la lana como bajo la seda
Alcalde tonto, sentencia pronto.
Agua beba quien vino no tenga.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
Cuando viene la golondrina, el verano está encima.
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Los hijos de mis hijas, nietos de mi corazón; los hijos de mis hijos, no se si son o no son.
No hay madre como la de uno mismo.
El amor es el premio del amor
El vino comerlo, y no beberlo.
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.