Si la lengua erró, el corazón no.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
Las paredes tienen oidos.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
Huerta sin cerdo, no tiene dueño.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Al final, la cabra siempre tira para el monte.
Las grandes penas no se quejan.
Lo que dice el panadero, siempre es verdadero.
¿Adónde irá el buey que no are?.
La mujer finge más que miente; el hombre miente más que finge.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
Ara bien y cogerás trigo.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
Madre dispuesta, hija vaga.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Agrada, quien manda.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
Libros cerrados, no hacen letrados.
Son nones y no llegan a tres.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Con el viento fuerte se conoce la resistencia de la hierba.
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
Antes que el deber está el beber.
Cuando vuela bajo, tiempo frío anuncia el grajo.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
El más feliz parto, tiene algo de "jarto".
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
Junto al camino, no pasa de agraz el racimo.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
El que se fue a la villa, perdió su silla y el que se fue a Torreón, su sillón.
Sin pito y sin flauta.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Hijos y hogar, son la única verdad.