Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
A quien mucho miente, le huye la gente.
La Verdad es relativa, la neta es absoluta.
Días y ollas hacen grandes obras.
Donde comen cuatro comen cinco.
Después de la victoria, aprieta el casco.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Revuelto el trigo con la cebada, no vale nada.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
El agua corriente no se corrompe y a los goznes de la puerta no los carcomen los gusanos.
Muchos son los llamadas y pocos los escogidos.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Vámonos muriendo todos que están enterrando de gorra.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
O la bebes o la derramas.
Cumplidos entre soldados son excusados.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
A cucharón grande pa' quitar el hambre.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Ninguno se embriaga del vino de casa.
El que trae , lleva.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
No somos ríos, para no volver atrás.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Los pajaritos de arriba, siempre se cagan en los de abajo.
La ensalada: salada, vinagre poco y bien aceitada.
Vale más un "he hecho", que muchos "voy a hacer".
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
Los hijos heredan las culpas de los padres
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Jamás digas: nunca jamás.
Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
Al saber lo llaman suerte.
Más vale odiado que olvidado.
El camino del Señor es refugio de los justos y ruina de los malhechores.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Muertos los piojos por hacer Columpio.
Es más fácil plantar que recoger, pero solo se recoge aquello que se ha plantado.
Espera debajo al que está arriba, caerá.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.