Hablar bajo y obrar alto.
Canas son, que no lunares, cuando comienzan por los aladares.
La juventud de un hombre jamás morirá, a menos que él la mate.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
Con chatos, poco o ningún trato.
Para gallo sin traba, todo terreno es cancha.
Sobre la cola del león no se sienta nadie.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
Buenas cartas a veces pierden.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Un buen día nunca se olvida.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Lo que va viene.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
El que antes muere, antes lo entierran.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Dios da frío según la ropa.
Nada resulta más difícil que vivir con sencillez
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
Quien se duerme, no pesca peces.
Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga.
Por San Miguel trisca la nuez, y la manzana después.
Hablar a tiempo requiere tiento.
El que canta y danza se agita y no avanza.
Sobre la marcha, ¡rompan filas! (Durante el periodo del cuartel de instrucción en España).
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
Contra la gota, ni gota.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
Algunos tan tiesos mean, que las paredes agujerean.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Reborada al poniente, bueno al siguiente.
Obra hecha, dinero espera.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
Los celos son el gusano del amor.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
Si un problema tiene solución, no hace falta preocuparse. Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
El que paga manda y el que no se aguanta.
No hay que hacerle ruido al chicharrón.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
Después del relámpago viene el trueno.