Cuando el gallo canta, la gente se levanta.
Muchas palabras verdades se dicen en broma.
Aunque se pudran las uvas, siempre habrá vino pa' zurras.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Donde mores no enamores.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
Cuervos vienen, carne huelen.
Cuando Marzo marcea, la vieja en el "jogarín" se mea.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Más vale prevenir que curar.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Aire gallego, escoba del cielo.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Muchos pocos hacen un mucho.
Muchos van por Lana y vuelven trasquilados.
Leche y vino, veneno fino.
Dulce y vino, borracho fino.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
Es lo peor poner a un indio a repartir chicha.
Frijoles con coles, pedos a montones.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
Perro que no anda no encuentra hueso.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
Agua que no has de beber, déjala correr.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
Hablar a calzón "quitao".
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
A espaldas vueltas, memorias muertas.