No hay casa donde no haya su calla, calla.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Casa ordenada, casa salvada.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
A barco nuevo, capitán viejo.
Buena es la trucha, mejor el salmón, bueno es el sábalo cuando es de sazón.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
No hay espada contra la simpatía afectuosa
Hijo mimado, hijo malcriado.
Buena es la quina, pero a veces es más mal que medicina.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
Más vale despedirse que ser despedido.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Quien te ha visto y quien te ve.
Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
En tiempos de lluvia se requiere algo más que un gabán.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
El fuego de la leña verde proporciona más humo que calor.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
Necio es quien con necios anda.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
Existe una única libertad: la verdad. Existe una única esclavitud: la mentira
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Son muchos los hijos del muerto.
Tal vendrá que tal te quiera.
Que la haga el que la deshizo.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
El más eficaz remedio, contra el guache: guache y medio.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
Uno solo puede empezar a bailar cuando se toca el tambor coreano.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Cuando uno está de malas, hasta los perros le ladran.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
El sabio calla, el tonto otorga.
No hay tal reja como el culo de la oveja.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
Vive de ilusiones el tonto de los cojones.
Puso un circo, y le crecieron los enanos.
Por San Eugenio, castañas al fuego.