Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
Mientras dura, vida y dulzura.
El ignorante al ciego es semejante.
A traidor, traidor y medio.
Mal es acabarse el bien.
El que mucho habla, poco acierta.
No hay enemigo chico.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Junio Julio y Agosto ni mujeres ni coles ni mosto.
Ni hombre tiple, ni mujer bajón.
Cuando Junio llega, prepara la hoz y limpia la era.
El que nació para melón, nunca llegará a sandía.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Ni amigo jugador, ni tahúr mal bebedor.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
Amor nunca dice basta.
Hacer ruido, para sacar partido.
El mucho joder empreña.
Para echar un trago cualquiera bota es buena.
Mediado enero, mete obrero.
Del mal, el menos.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
Cuando la partera es mala, le echan la culpa al niño.
A la mañana los montes, y a la tarde las fontes.
Arena y cal encubren mucho mal.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
No hay que conejear sin perros.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Bienes mal adquiridos, a nadie han enriquecido.
Caro compró el que rogó.
La palabra es playa, el silencio oro.
El día de San Bernabé dijo el sol: aquí estaré.
A los audaces la fortuna les ayuda.
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
Lo que mal empieza, mal acaba.
Febrero, rato malo y rato bueno.
Abogado en el concejo, hace de lo blanco negro.
El que se esquila en enero, está esquilado el año entero.
El buey pace donde yace.
Donde no hay, los ladrones no roban.
Otros vendrán, que bueno me harán.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.