Al leñador caza, y al cazador leña.
Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
La mula y la mujer son malos de conocer.
El mal hablar es semilla del mal obrar.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
El que se acuesta con hambre, sueña con viandas.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Gozo que no se comunica, se achica.
Nunca es mal año, por mucho trigo.
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
Una palabra al oído se oye de lejos.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
Lamiendo culos a la cumbre subieron muchos.
De buen caldo, buenas sopas.
Humo de hogar no empaña el cielo.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
La tierra será como sean los hombres.
Al acebuche no hay quien le luche.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
Todas las horas hieren. La última mata.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Zancas vanas, zancas vanas, temprano espigas y tarde granas.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
Con dinero baila el perro.
Las únicas cuerdas que producen libertad son aquellas de las que surge música.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
El amor gobierna su reino sin espadas.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. e Hasta que el cuerpo aguante.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Ni miento ni me arrepiento.
Hacer un hoyo para tapar otro, es obra de loco.
El que algo quiere, algo le cuesta.
El hombre que ama la violencia morirá violentamente
En la casa del cura siempre hay hartura.
Cada mozo lancee su toro.
Ni invierno viñatero, ni en otoño sembrador.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
Un "quizá" ni ata ni desata.
Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
La amiga y la espada antes dada que prestada.