El buey ruin pereceando se descuerna.
Saca lo tuyo al mercado: uno dirá bueno y otro dirá malo.
Lo que no cuesta no vale.
No hay año sin desengaño.
No hay pero que valga.
Tapados como el burro de la noria.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
Al mal cocinero le estorban hasta las cucharas.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
El pasado tiene más perfume que un bosquecillo de lilas en flor.
Quien te quiere, te aporrea.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
Música y flores, galas de amores.
Es más bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la humanidad
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
La burla, para quien le gusta.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
Con promesas no se cubre la mesa.
Viento del solano, agua en la mano.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Dar una fría y otra caliente.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
Vino mezclado, vino endiablado.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
Nunca olvides tu casa.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
Amor de asno, coz y bocado.
Cada cual es rey en su casa.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
El que viejo se casa, mal lo pasa.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
A mi, mis timbres.
De los escarmentados nacen los avisados.