Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
Para todo perdido, algo agarrado.
¡Una sopa de tu propio chocolate!.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
La tradición y los platos se hicieron para romperse.
Donde hay obras, hay sobras.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Tres españoles, cuatro opiniones.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
Beber sin comer, maña de ranas es.
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
¡Cuándo, más cuándo, llevará cerezas el cardo!.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
Cinco: por el culo te la hinco.
En enero, cásate compañero y da vueltas al gallinero.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
Antes de hablar, pensar.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
No hay gato que no tenga uñas.
Año nuevo vida nueva.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Gran mal padece quien amores atiende.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Aquel a quien amamos no tiene defectos; si le odiáramos, carecería de virtudes.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
Lo comido por lo servido.