En Febrero llama a obrero, a últimos que no a primeros.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Los frailes en jubón, hombres son.
Zun de noche, se sube a un coche
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Valor y querer, facilitan el vencer.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
De tal jarro, tal tepalcate.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Come, duerme y engorda, y si te llamaren, hazte la sorda.
Madre vieja y camisa rota no es deshonra.
Afanar y no medrar es para desesperar.
Los amantes que se pelean, se adoran
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
Para todo mal es necesario un médico: el tiempo
Buen corazón quebranta mala ventura.
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
Si hay armonía en la casa, habrá orden en la nación.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
Buena olla y mal testamento.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
De puta a puta, taconazo.
Los amores se van, los dolores se quedan.
Levantar la liebre para que otro la mate es disparate.
Mucha manteca para freire un par de huevos.
Dos veces olla al día, el caldo amargaría.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Cuando salta la liebre no hay galgo cojo.
No resulta dulce el melón recogido cuando está verde.
La espuela chuza más bueno, cuando el caballo es ajeno.
Quien escucha, su mal oye.
Los castellanos tienen más lengua que manos.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
Ojo por ojo y diente por diente.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.