Al desagradecido, desprecio y olvido.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
El vino en jarro cura el catarro.
El loco, por la pena es cuerdo.
Males comunicados, son aliviados.
Cuando cae lluvia, agua anuncia.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
El muchacho que es llorón y tú que me lo pellizcas.
Chapucero es el barbero que deja rasposo el cuero.
Variante: En Febrero, pon obrero, mejor a finales que a primeros.
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
Variante: Pobre con rica casado, más que marido es criado.
Hijo de tigre nace pintado, y el de la chucha rabipelado.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
A "ayer" lo conocí, pero a "mañana" nunca lo vi.
A saya blanca, ribete negro.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
No tires piedras al vecino si tu techo es de cristal.
El vino casi es pan.
Moza mañera, primero yergue el culo que la cabeza.
El joven armado y el viejo arrugado.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
Confesión hecha, penitencia espera.
Lo bailado nadie me lo quita.
El nuevo paga novicial.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
El que quiera vivir poco, y ese poco con dolor, tome a la noche naranja y a la mañana limón.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
El año que es de leche, hasta los machos la dan.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Los difuntos, todos juntos.
Le dieron como a violín prestado.
El que se escusa, se acusa.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
El hambre arroja al lobo al bosque.
El vino ha ahogado a más hombres que el mar.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.