El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
Paciencia piojo que la noche es larga.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Las palabras no cuestan plata.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Casa con azotea, ladrón la asalta.
Cabeza loca, la pierde su boca.
Las cartas que una mujer desea recibir de un hombre son aquellas que él no debería escribir jamás.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
La puta y la coneja, cuanto más se lava más negra semeja.
De algo murió mi abuela.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Rotas las raíces del loto siguen unidas sus fibras.
Si hubieres menester a alguno, bésale en el culo, si él te hubiere menester, bésete él.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
A flores nuevas, afeite perdido.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
La mujer en el amor es como la gallina, que cuando se muere el gallo a cualquier pollo se arrima.
Si mi abuela tuviera huevos sería mi abuelo.
Hacer el agosto.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
En los nidos de antaño, no hay pájaros de hogaño.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
Burro apeado no salta vallado.
Agua al higo y a la pera vino.
Por San Juan quemó la vieja el telar.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
De esas pulgas, no brincan en mi petate.
El que nace para pito nunca llega a corneta.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Si un árbol cae, plantas otro.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.