A razón de catorce, siete es la media, venticinco mujeres cincuenta tetas, y si son de gorrina...cientocincuenta.
En todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
No siempre huye el que vuelve la espalda
La barca pasa, pero el río queda.
A casa de tu tía, más no cada día.
Escatimar y dar a putas.
Cuando la partera es mala, le echan la culpa al niño.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
Repartiendo de l oajeno, ninguno es cicatero.
En cada casa cuecen habas, y en la mía calderadas.
A veces, hasta un cerdo ciego encuentra una bellota.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Luna en creciente, cuernos a Oriente.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Boca ancha, corazón estrecho.
Bizcocho de monja, fanega de trigo.
Se cogen más moscas con una cuchara de miel que con veinte varriles de vinagre
A la mujer y al mulo, en el culo.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
Hacer el primo.
Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
Gatos y mujeres, buenas uñas tienen.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
La gallina de mi vecina siempre es más gorda que la mía.
Poca hiel hace amarga mucha miel.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
De padres cantores, hijos jilgueros.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
La que de comer con su marido rehusa, no está en ayunas.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
Irse de picos pardos.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.