Con el mismo cuero las correas.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Nunca te duermas en los laureles.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
El mejor tuero para Mayo lo quiero y el mejor costal para San Juan.
La polla que se apendeja, la agarra la comadreja.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Es demasiado necio para ser loco.
A buey viejo, no le cates abrigo.
Pajes; mozos y era Perico solo.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
En casa pobre, pocos cuentos.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Ni lava ni presta la batea.
Mostacho gacho, señal de borracho.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Una abeja vale más que mil moscas
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Matar pulgas a balazos.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Cuando el río suena es porque piedras trae
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Pueblo chiquito, campana grande.
Cruz y raya, para que me vaya.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
Lo que haces, encuentras.
Primero fui yo puta que tu rufián.
El que espera desespera.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.