Si te queda el saco.
A cada lechón le llega su noche buena.
No sufras por calenturas ajenas.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Se las sabe por libro
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
En todas partes se cuecen habas.
El que la sigue la consigue.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija.
Tiene la cola entre las patas
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Fraile convidado echa el paso largo.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
Matar dos pájaros de un tiro.
A marido ausente, amigo presente.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
La puerca tira del tapón
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
Otra cosa es con guitarra
Te conozco, pajarito.
El agua tiene babosas.
A buey viejo, no se le saca paso.
A la vejez, viruelas.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Hay más refranes que panes.
Lo barato cuesta caro
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
El vivo a señas y el tonto a palos.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Como quitarle el poto a la jeringa.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Como chancho en misa.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Ser el último orejón del tarro.
Unos nacen con estrellas y otros estrellados.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
A pan duro, diente agudo.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Entre bueyes no hay cornadas.
No te pegues que no es bolero.
Los patos marinos anuncian nieve.