Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
Como no soy río, atrás me vuelvo.
Amor viejo, pena pero no muere.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
No quemes tu casa para ahuyentar a los ratones.
La alegría es el remedio universal de todo mal
Los bellos caminos no llevan lejos.
La fe mueve montañas.
Callado mata conejo.
La familia pequeña, vive mejor.
A quien has de acallar, has de halagar.
En Abril sale la espiga del cascabil.
Darás con la cabeza en un pesebre.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Amor nunca dice basta.
Tal para cual.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
Más vale amante bandido que novio jodido.
El amor es como el agua que no se seca.
Al cabo de los años mil, vuelven las aguas por donde solían ir.
No comas todo lo que puedes, no gastes todo lo que tienes, no creas todo lo que oigas, no digas todo lo que sabes.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones
Agua encharcada, hervida después de colada.
Canta la rana, y ni tiene pluma, ni pelo, ni lana.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
Cada uno habla como quien es.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
Variante: El perfume bueno viene en frasco pequeño.
Los puñales y las lanzas no son tan afilados como las palabras.
Agua en Agosto quita aceite, pan y mosto.
La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
Hijo ajeno, candela en el seno.
No tires piedras sobre tu tejado.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
Quien hace casa en la plaza, o ella es muy alta o muy baja.