No se cazan liebres tocando almireces.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Fruta prohibida, más apetecida.
Peixe con ollos, á caixa. Pez con ojos, a la caja.
En la casa del músico, hasta los gatos maúllan por nota.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
El toro y el melón, como salen, son.
Quien empiece el juego que siga con él
Por San Andrés, corderillos tres.
El que trabaja, no come paja
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Los tambores de guerra son tambores de hambre.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Fruto de corral ajeno, es más barato y más bueno.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
El amor enseña a los asnos a bailar
A rey muerto, principe coronado.
Madre hay una sola.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
La oración de los rectos en su gozo.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Con ballestrinque y cote no se zafa ningún bote.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
O faja o caja.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Yemas de Abril, pocas al barril.
No le pidas peras al olmo.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
Muchas candelitas hacen un Cirio.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
¿Adónde irá el buey que no are, sino al matadero?.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
A persona lisonjera no le des oreja.
A la que bien baila, con poco son le basta.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
El hábito no hace al monje.
Muchas manos en la Hornillos, no Dejan probar morcilla.