Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Para echar un trago cualquiera bota es buena.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
A casa de tu tía, entrada por salida.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Casa de Dios, casa de tos.
Arremangóse mi nuera, y volcó en el fuego la caldera.
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
La mujer y la sardina, cuanto más salada más dañina.
Esto es de rompe y rasga.
El cornudo es el último que lo sabe.
El amor de carnaval muere en la cuaresma
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
Cerrar el arca ya hecho el robo, es precaución de bobo.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
Del mal que uno huye, de ese muere.
Rubio bermejo, mal pelo y peor pellejo.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
La tierra que me sé, por madre la he.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Genio y figura hasta la sepultura.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
Cada panadero blasona de sus panes.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Cortesías engendran cortesías.
No coloques el puchero en el fuego si el ciervo aún corre en el bosque
Mucha manteca para freire un par de huevos.
El burro adelante y la carga atrás.
Al matar los puercos, placeres y juegos.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Rebuzno de burro, no llega al cielo.
A la bota, darla el beso después del queso.
Hacer la del humo.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
Piensa la araña que todos son de su maña.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.