Todas las cosas pasan como el viento.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
El tropezón enseña a sacar el pie.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
La distancia hace a las montañas más azules.
Es gran bobada poner cebo al ave cazada.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
De cuero ajeno, correas largas.
Cuanto más primos, más adentro.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Favores en cara echados, ya están pagados.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
Amor de amos, agua en cestos.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Cuando el tecolote canta el indio muere, esto no es cierto pero sucede.
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
Donde hubo un gran mal, queda señal.
Una flecha sola, puede ser rota fácilmente, pero, muchas flechas son indestructibles
La alegría es el remedio universal de todo mal
La hierba que está para un burro, no hay otro que se la coma.
Buey muerto, vaca es.
El peje que olió el señuelo, ya no se traga el anzuelo.
Quien mierda echa en la colada, mierda saca.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Si las paredes hablaran.
Contra gustos no hay nada escrito.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Muchachada que nace barrigón, ni que lo fajen Chiquita.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Reniego de señora que todo lo llora.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Tanto pedo para cagar aguado.