Todo lo quiero: consejo y conejo.
Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
Después del conejo ido, pedradas al matorral.
Para uno que madruga otro que no duerme.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Más bien libre en el extranjero que ser un esclavo de regreso en casa.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Donde me va bien, ésa mi patria es.
Año de hongos, año de nieve.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Esta vida es un fandango, y el que no la baila es chango.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
El toro y el gallo en el mes de Mayo.
Donde entra tajada no entra rebanada.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Galán parlero, mal galán y peor caballero.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
A mala cama, buen sueño.
De los muertos no se hable sino bien.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
A barco nuevo, capitán viejo.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
A cada cerdo, le llega su sábado.
Se te vio el plumero. (Frase utilizada para los homosexuales, como para cualquiera que pretenda engañar).
Zancas vanas, zancas vanas, temprano espigas y tarde granas.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
El ceremonial es el humo de la amistad
Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.
Pan candeal y vino tintillo ponen al hombre gordillo.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
Quien mal cae, mal yace.
En casa del músico, todos saben cantar.
Quien no canea, calvea.
El flaco cuando no es hambre, es resistente como un alambre.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.