Se cree el bizco rey entre los ciegos.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Calumnia, que algo queda.
El que con lobos anda a aullar aprende.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Más vale en paz un huevo que en guerra un gallinero.
Anda a chinga a otro lado mejor..
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Ovejas bobas, donde va una, van todas.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Jugar a dos barajas.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
Quien no ama no vive
Para los toros del jaral los caballos de ahí mesmo.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
Quien en Agosto ara, riqueza prepara.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Por la boca muere el pez.
Bestia sin cebada, nunca buena cabalgada.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Burro amarrado, leña segura.
No hay pero que valga.
La pobreza hace ladrones y el amor poetas.
De la enredadera de la calabaza grande no cuelga la calabazapequeña.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Donde hay hambre no hay pan duro.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.