Quien presto enriqueció, presto empobreció.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
A veces, el flaco derriba al fuerte.
El nuevo paga novicial.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
En casa del gaitero, todos son danzantes.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Limando se consigue de una piedra una aguja
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Pan con ojos y queso sin ellos.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
La mierda cuando la puyan hiede.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
En pasando Noviembre, quien no sembró que no siembre.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
Tapados como el burro de la noria.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
Más vale callar que con borrico hablar.
Hechos son amores y no buenas razones.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
No es posible defenderse del aburrimiento
Putas y tuertos todos somos vueltos.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
Variante: La vaca pequeña siempre parece chala.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
Matar dos águilas con una sola flecha.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
La cara del santo hace el milagro.
El paso de la vida, no es atravesar una llanura.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
En gran río, gran pez, más ahógase alguna vez.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
No falta de que reirse.